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¿El diseño es un gasto o una inversión con retorno?

¿El diseño es un gasto o una inversión con retorno?

Cómo conseguir que el diseño aporte valor al punto de convertirse en una gran inversión con retorno, en lugar de ser un gasto en tiempo y dinero.

 

Hace unos días me preguntaron que si era necesario «gastar» en diseño para poder tener un negocio o empresa. Es común que al diseño se lo considere un gasto. En un país como el nuestro (Perú) el diseño no es considerado como algo importante y prioritario sino, más bien, como lo «último por hacer», «un dibujo», «un arte mal pagado». ¿A qué se debe? ¿Por qué una profesión tan importante es considerada por la mayoría de las personas como un «gasto», algo que «mi sobrino» o «nosotros» pudiéramos hacer. Si a final de cuentas es un dibujo.

 

¡Error! ¡Absoluto error!

Hay una diferencia muy grande entre gastar en diseño e invertir en diseño. Se gasta en diseño solamente cuando se contratar a un diseñador poco profesional, con una ética de trabajo y una escala de valores muy baja.

 

 

¿Cómo identificar a este diseñador que convierte en «gasto» lo que debería ser una «inversión»?

Generalmente cobra barato, de esta forma puede hacer el trabajo rápido y de la misma forma cobrarlo. Sabe que su trabajo es de poca calidad y por lo mismo cobra poquito.

Entrega el proyecto en un lapso de tiempo muy corto. Un diseñador poco profesional hace las cosas muy rápido, lo que muchas veces se traduce en demasiados descuidos, poca calidad y un diseño conceptualmente pobre, es decir, poco inteligente.

Dice que sí a todo lo que se le pide. El cliente debe ser consciente de que que si está solicitando un trabajo de diseño es porque no sabe hacerlo por su cuenta. Entonces todo lo que se le antoje no siempre es lo que más le conviene. Un buen diseñador se pone del lado del cliente, pone en duda lo que se le pide y propone soluciones o caminos alternativos, siempre en beneficio de los objetivos del cliente. Cuando el diseñador dice que sí a todo, hay que sospechar de su idoneidad.

 

Para que el diseño rinda como una inversión, se debe contratar a un experto en el tema:

Por lo general sabe cobrar bien, no cobra barato. Un diseñador profesional tiene plena consciencia del valor de tiempo. Sabe explicar en qué podrá ayudar al cliente y cuál será el valor que su trabajo le aportará.

No realiza proyectos en un lapsos de tiempo cortos. ¿Por qué? Simplemente porque cualquier trabajo de diseño implica tiempo. Cada proyecto implica mucha investigación, búsqueda de ideas, referencias, inspiración, implica creatividad aplicación de mucha inteligencia.

Exige mucho diálogo. Un verdadero profesional integra al cliente al proyecto, trabaja en equipo. ¿De qué manera lo hace? Lo cita a reuniones en las que explica el proceso de lo que se está haciendo y pregunta: ¿qué opinas? Más no, ¿dime qué hacer? El diseñador profesional siempre explica por qué lo que está haciendo va a funcionar.

 

En lugar de “gastar en diseño”,
hay que pensar en “invertir en diseño”.

 

 

Fuente:
Iván Villa / MX
LaBotikaGrafika / Facebook
Foro Alfa / Blog